Los recreativos más famosos de Tokio (con permiso de los Hey), Mikado, tienen una "sucursal" en Takadanobaba, muy cerca de Shinjuku, que lleva funcionando ya cerca de dos años.
Las vistas desde el andén de la línea Yamanote nos permiten observar unos marcianitos y el rótulo de los recreativos que hay en la segunda planta.
El nombre está en japonés, por lo que solo el ruido de las máquinas que llega al viandante al abrirse las puertas mecánicas nos indicará que estamos en el lugar apropiado. Más allá se extiende la gloria.
A un lado de la misma entrada ya hay una máquina de Hatsune Miku, el relevo de los Pop n' music de toda la vida, solo que esta vez el reclamo ya no son animaletes, sino una chavala que tira mucho entre el público nipón. El japonés que aporreaba los botones del mueble al ritmo de la música hacía hasta coreografías y todo, sin vergüenza alguna. Pasé una hora dentro de los recreativos jugando y viendo varias máquinas, y al salir de ellos aún seguía ahí, el campeón.
La saga Darius es una de las favoritas de los dueños y los visitantes, ya que había varios muebles y a punto estaba de llegar otro para el evento que se va a celebrar a final de mes, con competiciones y barra libre de partidas si pagas 1.000 yenes.
A la hora que fui, por algún motivo, no estaba ni el tato por allí, y eso que la calidad de las máquinas y su estado de mantenimiento era inigualable. La primera planta está poblada en su mayoría por arcades con unos buenos años a sus espaldas.
¡Una máquina dedicada de Out Run que aún tira! A punto estuve de hacerle una oferta agresiva al dueño del local por ella. Lástima que no tenga dónde meterla...
La recreativa imperante era la Astro City. Nada que objetar.
Un River City Ramson. Lástima que los precios de los juegos clásicos estuvieran a la par que el de las novedades (100 yenes), si no mi cartera habría acabado tiritando.
Subo a la segunda planta y ¿qué me encuentro? Una señal de que hay una zona dedicada a los arcades de Cave y un póster de Akai Katana, su último juego. La cosa pinta bien.
En una parte de la segunda planta se encontraban los juegos de lucha. Allí es donde por fin se podía empezar a ver a algún cliente.
Un enorme pasillo con shooters de distintas épocas y los clásicos de Cave. Tenía toda la zona a mi disposición, como si hubiera alquilado el local para mí mismo... Era una extraña sensación, y dudo que se vuelva a repetir. Es lo que tiene ir entre semana, a la hora de comer.
El Akai Katana, al que tenía unas ganas increíbles. El shooter de scroll horizontal es más sencillo que los Ketsui y Dodonpachi, y su sistema de tiro sigue siendo más intrincado que el de cualquier matamarcianos al uso. Tras varias partidas no llegué ni a exprimir todas las posibilidades que ofrece el juego para puntuar y mejorar los tipos de disparo.
Para concluir, dejo aquí esta la ruta de peregrinaje, para los que sientan curiosidad por el local.
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* El mítico Mikado de Shinjuku, por su parte, sigue sin abrir desde principios de año. Podría haber desaparecido definitivamente, legando su nombre a este otro. Esta teoría estaría reforzada por el ingente número de máquinas que se apreciaba en el local, mucho mayor que el que había a principios de año.









