08 febrero, 2011

Shiro, un salón de leyenda


Bicheando por la red me llevé una muy grata sorpresa. Resulta que en Osaka aún se conserva, milagrosamente diría yo, un salón de la era Shoowa que mantiene intacto el sabor de los años 70 y 80 con unas selección de máquinas antiguas apoteósica (tanto por los muebles como por las placas) y una decoración que ayuda a preservar el ambiente de aquella época. Y unos precios de risa: cada partida cuesta solo 20 yenes.



El barrio en el que este saloncillo está ubicado se llama Hirano, y al pasear por él da la impresión de que el tiempo se ha detenido completamente. Es el marco perfecto para dejarse llevar atrás varias décadas y contemplar cómo era Japón cuando muchos no habíamos siquiera nacido, ya que los edificios, los comercios... no parecen de este siglo.



Shiro está a medio camino de la galería comercial de Honmachi, una calle franqueada con tiendas setenteras, pescaderías, librerías de viejo...



Esta es la vista general de la galería comercial de Hirano Honmachi. Cuando fui era bastante temprano y la mayoría de comercios estaban cerrados, al igual que Shiro. El local solo abre a partir del mediodía, por lo que tocó esperar en un parque de la zona saboreando una bebida que solo he visto a la venta en este barrio, un batido de leche de la marca Parade con una estética retro alucinante (como todo lo de la zona, vaya). Supuestamente ese batido ya no se fabricaba...



Por fin abrió sus puertas el Shiro (castillo, en japonés). La primera impresión que tuve fue la de estar ante una pequeña tienda de juguetes. Por fuera se aprecia la antigüedad del local, rodeado de ese aura especial que tienen, por ejemplo, los templos sintoístas antiguos.



La puerta es corredera, como la de las tabernas tradicionales, y el techo es algo bajo. ¿Llegáis a ver los arcades pequeñitos, al otro lado del poster de Marvel VS Capcom 2?



Vista del interior del local, ya de cara a la puerta recién franqueada. El paraíso en Technicolor.


El ambiente es sublime. La sensación de haber concluido con éxito un viaje temporal con la máquina del profesor Bacterio es constante.



El local es algo pequeñito (llamémosle "acogedor") y en él se agolpan grandes clásicos en muebles tradicionales, ancestros de las Candy y demás recreativas actuales.



Super Pang 3, Metal Slug X, Makaimura, Marvel VS Capcom, Sonic Wings (Aerofighters) 2, Samurai Spirits... Creo que eché monedas en la mitad de máquinas del local, por lo menos. Cuando me quise dar cuenta ya había pasado casi una hora desde que entré a este dojo de los videojuegos.



Las paredes del Shiro están llenas de pegatinas, pósters, fotos antiguas y carteles caligrafiados por el tenchoo, el dueño del local, un abuelito de lo más simpático y entrañable. El hombre alucinó en colores cuando me vio llegar. En su afán por mantener el local limpio, no deja que los niños entren con gominolas y aperitivos para que no ensucien las máquinas. Ni siquiera permite fumar, que ya es extraño, pero los visitantes adultos se saltan la normativa a la torera. Sobre la máquina de la izquierda hay un cartel en naranja que reza "prohibido fumar", ¿y qué tenemos sobre el panel? Un paquete de tabaco que un cliente se había olvidado :D



Una vista de una de las esquinas, con unas pequeñas máquinas plateadas manufacturadas por Sega de unos componentes maravillosos, considerando la edad que se les presume. La consistencia de los botones y el joystick y la calidad de la respuesta al jugar me dejaron con la boca abierta.



Y he quí la joya de la corona, un Donpachi montado sobre un mueble clásico. No tengo palabras...


Ciertamente, no las tengo.



Más caligrafía, calendarios e incluso una foto de un samurái cuelgan de las paredes. Bajo ella, y detrás de las cortinas blancas y azules, se encuentra el despachito del tenchoo, quien suele mirar la tele sin que el ruido de las máquinas parezca importunarle.



Shiro es un local que lleva funcionando 40 años según me contó el propio tenchoo. Al principio solo tenía mesas de juego de Space Invaders, por lo que deduzco que en sus inicios Shiro sería una cafetería más de las que vivió del boom de los marcianitos, un lugar de asueto donde los salarymans de antaño se reunían a darle al juego de Taito, Xevious y demás clásicos...

Con el tiempo, las mesas prestaron su lugar a estos muebles antiguos, cuya labor de mantenimiento debe de ser bien ardua. Me quito el sombrero ante el tenchoo y el trabajo de conservación que ha llevado a cabo en todas las facetas de su pequeño negocio. Reconozco que, jugando a Marvel VS Capcom, me dio pena saber que versiones domésticas de este y muchos más juegos acabaran llevando a la ruina a locales legendarios de este tipo (como el Autobaan, de quien me he quedado sin hacer crónica ya que cerró el año pasado... Y era como Shiro, pero 10 veces más grande, sin exagerar).



Un modelo clásico de un arcade MVS de SNK, de los primeros diría yo, y un aviso curioso: "Prohibido entrar con dulces y pollo". ¡Pollo! Parece que la fritanga de los combini de la zona lleva de cabeza al pobre dueño del Shiro.


Aquí dejo, para acabar ya, un mapa con la manera más sencilla de llegar a Shiro. Después de dar mil vueltas (y perderme varias veces) llegué a la conclusión de que este es el camino más corto. Primero hay que llegar a la estación de Hirano con la línea de metro Taniguchi (dirección a Minamiyao). Al llegar es mejor bajar por la salida número 1, al lado de la autopista, y seguir el itinerario marcado (click en la imagen para ampliar). El McDonalds que hace esquina puede servir de referencia para saber en qué dirección caminar si se baja de la estación por una salida diferente. Una vez allí veréis como fue Japón en los 70. Simplemente, disfrutadlo.

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02 febrero, 2011

Mis cien yenes al Shadow over Mystara


Antes de iniciar una recogida de firmas en pos de la reedición de este tremendo juegazo para el servicio de Xbox Live Arcade, aprovecho para enviar desde aquí mi carta de amor personal al juego de scroll lateral cooperativo que más acólitos tiene entre los jugones de la vieja escuela y los amantes de los clásicos de Capcom, entre los que me cuento.

Por mucho que me pese, no pude descubrir Dungeons and Dragons: Shadow over Mystara hasta recientemente, cuando por vez primera encontré una recreativa funcionando a pleno rendimiento (y eso que ya es bien antigua) en unos salones de Osaka. Durante la época gloriosa en la que se veían estas máquinas en España no tuve la suerte de dar con una, pero consciente del éxito que tenía en su día entre la comunidad de jugones era lógico que ansiara el momento de debutar a los mandos de esta sagrada reliquia.




SoM me pareció sumamente complejo en más de un sentido: para ser un mata-mata de avance lateral, la variedad de menús que se podían gestionar en tiempo real, riqueza de habilidades y objetos y su endiablada dificultad me dejó un regustillo de insuficiencia bien amargo tras el game over. Quería ahondar más en el fenómeno y sabiendo que podría dejarme unos buenos ahorros moneda a moneda, tomé una decisión que considero muy acertada: aprovechar el jumbojoystick de Saturn de la mejor manera posible con, efectivamente, el recopilatorio Dungeons and Dragons Collection (el cual incluye el otro clásico de la marca, Tower of Doom). Por suerte, este doble CD se sigue viendo bastante en tiendas retro niponas ¡y por fin a buen precio! No sé si será por la crisis que ha impedido la llegada a Japón de hordas de saqueadores gaijin, pero llevo unos días en que empiezo a ver títulos que solían estar a un precio prohibitivo rebajados a la mitad, por lo menos.




Lo más sorprendente de la versión casera, aunque suene a tópico, es la increíble fidelidad a la placa CPS2 original. La pobre Saturn da todo lo que tiene para hacer mover unos sprites enormes y espectaculares sin ralentizaciones (ni los bugs de la recreativa). Eso sí, con un coste: unos tiempos de carga agobiantes que cortan mucho el rollo, sobre todo cuando hay que recurrir a los infames continues sin los que es prácticamente imposible pasarse un juego que dura la friolera de casi dos horas y cuyas fases se ramifican en múltiples recorridos, haciendo cada partida diferente a la anterior.

Me ha costado años, pero por fin puedo compartir la opinión reinante sobre Shadow over Mystara, un juegazo que merece todos los elogios que se le tributan. Es tan divertido, espectacular e intrincado que parece lógico que sea uno de los beat ‘em up más valorados de la antigua Capcom, que con la de juegazos que parió en los 90, ya es decir...

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10 enero, 2011

Battle Garegga


Probablemente no necesite presentación para muchos. Battle Garegga, uno de los matamarcianos de scroll vertical más valorado por los aficionados a los danmaku shooters, es un título que merece la pena revisitar de vez en cuando para preguntarse qué lo hace tan especial. Su versión arcade tiene ya 15 años y sigue viéndose en muchos salones recreativos, prueba fehaciente de que sigue gozando de una increíble popularidad y salud que ha permitido a la obra magna de Raizing mantener el tipo ante el fenómeno Cave.


 

Sin embargo, tan valorada como la placa original está la conversión a Sega Saturn, ese objeto de deseo que no puede faltar entre los amantes de los juegos de disparos. Lejos del ruido de las máquinas arcade se puede disfrutar de una versión "milagro", ya que por desgracia es infrecuente ver adaptaciones de obras de Raizing al mercado doméstico (Shippu Mahou Daisakusen Kingdom Grand Prix y Soukyuugurentai son las otras excepciones, junto con la conversión a FM Towns y X68000 del Mahou Daisakusen original).

Sea como fuere, pensar en esta desarrolladora es pensar en Battle Garegga, el sonido de balas contra acero y el olor a gasolina.





Battle Garegga es conocido fundamentalmente por una desoladora dificultad que obliga a seguir estrategias especiales para sobrevivir. El nivel de dificultad se ajusta a la pericia del usuario, por lo que un buen jugador lo tiene especialmente difícil ya que ha de enfrentarse a ráfagas de disparos impensables para el usuario medio, aquel que en principio aspira como mucho a llegar a la tercera fase. Tan poca piedad tiene el universo Garegga que incluso entre los "pros" se extendió la práctica de sacrificar una vida para reducir la dificultad a propósito. Más tarde se intentaría conseguir una vida extra jugando a puntuar, pero lo primordial era regular el nivel de fuego enemigo.

La posibilidad de conseguir objetos ocultos y de recurrir a otras vías que permiten multiplicar la puntuación fácilmente llevó a popularizar esta manera de enfrentarse al reto de superar Battle Garegga. Al final, incluso los novatos no escatiman esa vida y tratan de llegar a la cifra de 1 millón de puntos que da derecho al extend. Se da, pues, una circunstancia paradójica con Garegga: incluso los principiantes tienden a jugar a puntuar, pues es la única manera en la que completar el juego no se considera imposible entre la comunidad experta.

Este famoso método de ajuste de dificultad y su magnífica ambientación, con el humo y el metal como protagonistas indiscutibles, han llevado a perpetuar la fama de Garegga. Las cuatro naves que pueden pilotar los hermanos Wayne son iconos del género, así como el diseño de Black Heart, uno de los enemigos finales, emblemático tanto por su diseño como por sus atroces ataques. Por supuesto, sobra decir que yo a este enemigo solo lo he visto en vídeos...

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02 enero, 2011

Curry House CoCo Ichibanya


Hoy he comido en un Coco Ichibanya. ¿Es relevante este dato? En absoluto, y no pegaría ni con cola con el contenido del blog... si no me sirviera de excusa para presentar uno de los juegos más raros del catálogo de PS2, un título que toma como base la famosa cadena de restaurantes de curry.

 
El curry nipón es diferente al indio, pues se suele comer acompañado de arroz y no nan y es mucho más consistente y parco en especias. En Japón se consume mucho y hay locales dedicados exclusivamente a servir distintas variedades del curry autóctono.

La cadena Coco Ichibanya tiene incluso locales en la propia Akihabara, y no sé si esto tendrá conexión alguna con el hecho de que la casa Dorart decidiera publicar un título basado íntegramente en estos establecimientos de comida rápida nipona.



Jugando a ser currito de uno de estos restaurantes, uno se da cuenta de lo duro que debe de ser estar tras la barra. Hay que atender a los clientes a toda prisa y dejarles satisfechos, ayudar a los más inexpertos en la cocina... Como simulador de trabajo temporal en Japón en la rama de la hostelería, este Curry House CoCo Ichibanya: Kyo mo Genki da! es perfecto. Si encima nos pagaran sería la releche, ya que ser dependiente en la vida real no es ni la mitad de divertido.

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29 diciembre, 2010

Tragaperras de Resident Evil

En el centro comercial Broadway de Nakano existen todo tipo de tiendas pensadas para el otaku, pero hay una que llama la atención de manera especial por dedicarse exclusivamente a la venta de máquinas tragaperras o de pachinko.

De sus muchos modelos destacaba este en especial, que tenían de oferta navideña por lo que parece. Una máquina dedicada a una de las sagas estrella de Capcom, Resident Evil, toda una delicia para coleccionistas de lo extraño y lo absurdo.


La verdad es que el precio no estaba del todo mal, y la pantalla que incorpora sobre el rodillo de puntos (no sé si se aprecia bien en la imagen) mostraba vídeos de Resident Evil Zero sacados directamente de la versión de la Game Cube. A mí los RE me gustan, de todos modos, pero no tanto como para querer comprar este cacharro... ¿Tendría salida algo así entre los fans, por aquello de querer distinguirse del resto?

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26 diciembre, 2010

Jumbojoystick para los amigos


Esta mañana ha venido Papá Noel con su segundo disfraz, el de repartidor de correos. Ha compensado su día de retraso con un regalo inmejorable: el Virtual Stick Pro para Sega Saturn, HSS-0130, el stick más bestia que conozco. Su tamaño es sin duda lo más característico, como puede comprobarse si se le pone al lado de una 360 modelo S, por ejemplo. No le va a la zaga al mando de Steel Batallion, vaya.



                                  
El estupendo catálogo de juegos de lucha 2D y matamarcianos calcaditos a sus versiones arcade bien ha merecido una inversión así. La verdad es que ya le hice ojitos cuando vi este pedazo de joystick por primera vez en casa de un amigo, pero tras estar jugando en las máquinas Astro City de Takadanobaba no pude contenerme más y me lancé a la caza de una réplica casera del panel de control de estas recreativas. Arriba está el resultado de mis búsquedas, aún unido todavía por su cordón umbilical a la caja.


Y así es como luce una vez sacado totalmente de sus embalajes. La calidad de sus componentes es más que buena, aunque existen muchas versiones personalizadas de este controlador que suelen verse por Yahoo auctions, muchas de ellas adaptándolo a otras consolas y cambiando tanto el color como el tipo de botones. A mí ya me va bien conforme está. Es el mejor controlador posible para una de mis consolas favoritas. Volveré a notar codazos cuando juegue a dobles en casa...

Como decía la canción: "No estamos locos, sabemos lo que queremos". ♪

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24 diciembre, 2010

Death Smiles II –Makai no Merry Christmas-


Estos días estoy dándole por fin a la segunda entrega de Death Smiles, ahora que las fechas parecen acompañar. El shooting game de scroll lateral de Cave simula unas navidades infernales, algo parecido a la experiencia de tratar de conseguir una Wii roja en unos grandes almacenes nipones en esta época de consumismo loco.




Probé DSII por primera vez en el AOU de 2009, y en aquel momento a todos nos sorprendió su estilo pseudo 2D a raíz de la inclusión de unos polígonos que daban un nuevo aire al "matamarcianos lolitero" por excelencia. Pierde encanto visual, pero no por ello deja de ser un buen juego.

Lo positivo: es mucho más sencillo que el resto de shooters de Cave, permite jugar con hasta 6 personajes diferentes e incluye varios modos de juego para 360, como viene siendo habitual en las conversiones de recreativa de la gente de Asada.

Hace dos navidades intentaba pasarme el minijuego de Segata Sanshiro en el que iba disfrazado de Papá Noel y ahora estoy con este... Mis hábitos de jugador empiezan a mimetizarse con el entorno. Tengo hasta ganas de desempolvar el Christmas Nights, pero veremos en qué se queda el impulso. ¡Felices fiestas!

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